Energía de las mareas
La energía estimada que se disipa por las mareas es del orden de 22000
TWh. De esta energía se consideran recuperables unos 200 TWh.
El obstáculo principal para la explotación de esta fuente es el
económico. Los
costes de inversión tienden a ser altos con respecto al
rendimiento, debido a las bajas y variadas cargas hidráulicas disponibles, que
exigen la utilización de grandes equipos para manejar las enormes cantidades de
agua puestas en movimiento. Debido a ello, esta fuente de energía es sólo
aprovechable en caso de mareas altas y en lugares en los que el cierre no
suponga construcciones demasiado costosas.
Al obstáculo que supone el coste económico, hay que sumarle el impacto
ambiental que generan las centrales mareomotrices.
Energía térmica oceánica
La explotación de las diferencias de temperatura de los océanos ha sido
propuesta multitud de veces. El más conocido pionero de esta técnica fue el
científico francés George Claudi, que invirtió toda su fortuna, obtenida por la
invención del tubo de neón, en una central de conversión térmica.
La conversión de energía térmica oceánica es un método de convertir en
energía útil la diferencia de temperatura entre el agua de la superficie y el
agua que se encuentra a 100 m de profundidad. En las zonas tropicales esta
diferencia varía entre 20 y 24ºC. Para el aprovechamiento es suficiente una
diferencia de 20ºC.
Las ventajas de esta fuente de energía se asocian a que es un salto
térmico permanente y benigno desde el punto de vista medioambiental. Puede
tener ventajas secundarias, tales como alimentos y agua potable, debido a que
el agua fría profunda es rica en sustancias nutritivas y sin agentes patógenos.
Las posibilidades de esta técnica se han potenciado debido a la
transferencia de tecnología asociada a las explotaciones petrolíferas fuera de
costa. El desarrollo tecnológico de instalación de plataformas profundas, la
utilización de materiales compuestos y nuevas técnicas de unión harán posible
el diseño de una plataforma, pero el máximo inconveniente es el económico.
Existen dos sistemas para el aprovechamiento
de esta fuente de energía:
Energía maremotiz
Las olas del mar son un derivado terciario de la energía solar. El
calentamiento de la superficie terrestre genera viento y el viento genera las
olas.
Sólo el 0.01% del flujo de la energía solar se transforma en energía de
las olas. Una de las propiedades características de las olas es su capacidad de
desplazarse a grandes distancias sin apenas pérdida de energía. Por ello, la
energía generada en cualquier parte del océano acaba en el borde continental.
De este modo la energía de las olas se concentra en las costas, que totalizan 336000
Km. de longitud.
La tecnología de conversión de movimiento oscilatorio de las olas en
energía eléctrica se fundamenta en que la ola incidente crea un movimiento
relativo entre un absorbedor y un punto de reacción que impulsa un fluido a
través del generador.
De los sistemas propuestos para aprovechar
la energía de las olas, se puede hacer una clasificación: los que se fijan a la
plataforma continental y los flotantes, que se instalan en el mar. De entre los
proyectos existentes, destacan los siguientes
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Uno de los
primeros fue el convertidor noruego Kvaerner, cuyo primer prototipo se
construyó en Bergen en 1985. Consiste en un tubo hueco de hormigón de diez
metros de largo dispuesto verticalmente en el hueco de un acantilado. Las olas
penetran por la parte inferior del cilindro y desplazan hacia arriba la columna
de aire, lo que impulsa una turbina instalada en el extremo superior del tubo.
Esta central tiene una potencia de 500 Kw. y abastece a una aldea de cincuenta
casas. |
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El pato de
Salter consiste en un flotador alargado cuya sección tiene forma de pato. La
parte más estrecha del flotador se enfrenta a la ola con el fin de absorber su
movimiento lo mejor posible. Los flotadores giran bajo la acción de las olas
alrededor de un eje cuyo movimiento de rotación acciona una bomba de aceite que
se encarga de mover una turbina. La dificultad de este sistema es la generación
de electricidad con los lentos movimientos que se producen. |
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La balsa de
Cockerell consta de un conjunto de plataformas articuladas que reciben el
impacto de las olas. Las balsas ascienden y descienden impulsando un fluido
hasta un motor que mueve un generador por medio de un sistema hidráulico
instalado en cada articulación. |
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El
Rectificador de Russell está formado por módulos que se instalan en el fondo
del mar, paralelos al avance de las olas. Cada módulo consta de dos cajas
rectangulares, una encima de la otra. El agua pasa de la superior a la inferior
a través de una turbina. |
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La boya de
Nasuda consiste en un dispositivo flotante donde el movimiento de las olas se
aprovecha para aspirar e impulsar aire a través de una turbina de baja presión
que mueve un generador de electricidad.
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