Satisfacer
las necesidades energéticas mundiales está muy vinculado a la necesidad de
proveer al hombre de alimentos y agua, de suministrar materias primas a las
industrias y de eliminar sus desperdicios. Todos estos factores van alcanzando
ya un punto crítico. Se puede afirmar sin lugar a dudas que será imposible
satisfacer la demanda energética con las reservas de combustibles fósiles.
Es muy probable que
hoy en día ya se conozcan todas las reservas de carbón de la Tierra. Suponiendo
que se siga extrayendo por técnicas similares a las hoy empleadas, se calcula
que la reserva está próxima a los 2,5 billones de toneladas. Si se utilizase
con un rendimiento medio del 30%, satisfaría en total una demanda de 6.000
billones de Kwh. aproximadamente. Para el nivel de demanda actual, representa
menos del suministro necesario para 150 años. Estas cifras muestran lo cerca
que se está de agotar nuestras reservas.
Algo parecido ocurre u
ocurrirá con el petróleo y el gas natural. Los factores geológicos indicativos
de su presencia no están tan claramente definidos como para el carbón,
habiéndose de basar los cálculos en predicciones de la probable frecuencia
futura con que se producirán los descubrimientos de nuevas reservas. Las
reservas hoy conocidas satisfarían una demanda de energía de 600 billones de
Kwh. aproximadamente y se supone que los probables descubrimientos futuros no
puedan tener una producción 3 veces superior a esta cifra. Con esta escasez, es
de esperar que el suministro de petróleo y gas se agote rápidamente. Son
combustibles con mayores ventajas que el carbón y lo han reemplazado cada vez
más en la producción de electricidad y en calefacciones. Actualmente se consume
en una sola década más petróleo que todo el producido anteriormente. Si se
satisface por medio del petróleo la mitad de la demanda de energía mundial, en
pocos años se habrían utilizado la mayor parte de las reservas conocidas.
Todo ello pone de
manifiesto la necesidad de no depender de los combustibles fósiles y de dar una
oportunidad al descubrimiento y explotación de la energía de fisión. Desde que
Fermi y sus colaboradores
consiguieron la primera reacción en cadena por fisión, en 1942, el desarrollo
de los reactores nucleares ha continuado de forma notable. El combustible para
estos reactores es casi siempre uranio enriquecido, en el que por medio de un
tratamiento previo se eleva la concentración del isótopo activo U-235 por
encima de su contenido natural del 0,7%. Sin embargo, se ha hallado que el
isótopo más abundante, el U-238 y un isótopo bastante corriente del torio, el
Th-232, se pueden convertir en los isótopos fisionables Pu-239 y U-233
respectivamente. Este proceso se produce en un "reactor autorregenerador",
en el que la conversión en material fisionable se realiza a partir de la
energía procedente de la fisión del U-235. La cantidad del nuevo combustible
fisionable producido es algo mayor del utilizado para suministrar energía al
reactor. El desarrollo de un reactor "rápido" en el que utilizar
directamente los isótopos fisionables más comunes es una perspectiva más
prometedora.
Hoy en día, el uranio
sólo se extrae de rocas en que su concentración sea mayor de una parte por mil,
pero si se produce una escasez de energía sería económico extraerlo de rocas
con mucha menor concentración. Así, es difícil calcular las probables reservas
de material potencialmente fisionable, si bien es probable que se cuenten por
decenas, incluso por cientos, de millones de toneladas. Si se pudiera conseguir
que todo el uranio y el torio se fisionaran, una tonelada métrica de cualquiera
de los dos produciría como mínimo 100 millones de kWh de electricidad. Como la
producción de electricidad en centrales de carbón tiene solamente un
rendimiento de unos 2.500 Kwh. por tonelada, el beneficio es considerable.
Visto desde otro punto
de vista, la abundante roca granítica que existe en todo el mundo contiene una
media de 20 partes por millón de uranio y torio. Si fuera posible recuperarlo y
utilizarlo todo, cada tonelada de granito podría producir tanta electricidad
como ocho toneladas de carbón.
Es evidente que la
energía nuclear es potencialmente capaz de retrasar durante mucho tiempo el
agotamiento de la energía mundial y que se está desarrollando a un ritmo tal
que estará disponible para proporcionar la mayor parte del suministro de
energía cuando se agoten el carbón, el petróleo y el gas. Además existe la
posibilidad futura de utilizar las reacciones de fusión como fuente de energía,
utilizando los isótopos pesados del hidrógeno, extraídos a partir del agua
marina. De hecho, los mares proveerán a largo plazo todo lo que la humanidad
pueda necesitar en cuestión de alimento, agua, combustible y minerales.