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     10/09/2010

 

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SATISFACCIÓN DE LA DEMANDA

Satisfacer las necesidades energéticas mundiales está muy vinculado a la necesidad de proveer al hombre de alimentos y agua, de suministrar materias primas a las industrias y de eliminar sus desperdicios. Todos estos factores van alcanzando ya un punto crítico. Se puede afirmar sin lugar a dudas que será imposible satisfacer la demanda energética con las reservas de combustibles fósiles.

Es muy probable que hoy en día ya se conozcan todas las reservas de carbón de la Tierra. Suponiendo que se siga extrayendo por técnicas similares a las hoy empleadas, se calcula que la reserva está próxima a los 2,5 billones de toneladas. Si se utilizase con un rendimiento medio del 30%, satisfaría en total una demanda de 6.000 billones de Kwh. aproximadamente. Para el nivel de demanda actual, representa menos del suministro necesario para 150 años. Estas cifras muestran lo cerca que se está de agotar nuestras reservas.

Algo parecido ocurre u ocurrirá con el petróleo y el gas natural. Los factores geológicos indicativos de su presencia no están tan claramente definidos como para el carbón, habiéndose de basar los cálculos en predicciones de la probable frecuencia futura con que se producirán los descubrimientos de nuevas reservas. Las reservas hoy conocidas satisfarían una demanda de energía de 600 billones de Kwh. aproximadamente y se supone que los probables descubrimientos futuros no puedan tener una producción 3 veces superior a esta cifra. Con esta escasez, es de esperar que el suministro de petróleo y gas se agote rápidamente. Son combustibles con mayores ventajas que el carbón y lo han reemplazado cada vez más en la producción de electricidad y en calefacciones. Actualmente se consume en una sola década más petróleo que todo el producido anteriormente. Si se satisface por medio del petróleo la mitad de la demanda de energía mundial, en pocos años se habrían utilizado la mayor parte de las reservas conocidas.

Todo ello pone de manifiesto la necesidad de no depender de los combustibles fósiles y de dar una oportunidad al descubrimiento y explotación de la energía de fisión. Desde que Fermi y sus colaboradores consiguieron la primera reacción en cadena por fisión, en 1942, el desarrollo de los reactores nucleares ha continuado de forma notable. El combustible para estos reactores es casi siempre uranio enriquecido, en el que por medio de un tratamiento previo se eleva la concentración del isótopo activo U-235 por encima de su contenido natural del 0,7%. Sin embargo, se ha hallado que el isótopo más abundante, el U-238 y un isótopo bastante corriente del torio, el Th-232, se pueden convertir en los isótopos fisionables Pu-239 y U-233 respectivamente. Este proceso se produce en un "reactor autorregenerador", en el que la conversión en material fisionable se realiza a partir de la energía procedente de la fisión del U-235. La cantidad del nuevo combustible fisionable producido es algo mayor del utilizado para suministrar energía al reactor. El desarrollo de un reactor "rápido" en el que utilizar directamente los isótopos fisionables más comunes es una perspectiva más prometedora.

Hoy en día, el uranio sólo se extrae de rocas en que su concentración sea mayor de una parte por mil, pero si se produce una escasez de energía sería económico extraerlo de rocas con mucha menor concentración. Así, es difícil calcular las probables reservas de material potencialmente fisionable, si bien es probable que se cuenten por decenas, incluso por cientos, de millones de toneladas. Si se pudiera conseguir que todo el uranio y el torio se fisionaran, una tonelada métrica de cualquiera de los dos produciría como mínimo 100 millones de kWh de electricidad. Como la producción de electricidad en centrales de carbón tiene solamente un rendimiento de unos 2.500 Kwh. por tonelada, el beneficio es considerable. 

Visto desde otro punto de vista, la abundante roca granítica que existe en todo el mundo contiene una media de 20 partes por millón de uranio y torio. Si fuera posible recuperarlo y utilizarlo todo, cada tonelada de granito podría producir tanta electricidad como ocho toneladas de carbón.

Es evidente que la energía nuclear es potencialmente capaz de retrasar durante mucho tiempo el agotamiento de la energía mundial y que se está desarrollando a un ritmo tal que estará disponible para proporcionar la mayor parte del suministro de energía cuando se agoten el carbón, el petróleo y el gas. Además existe la posibilidad futura de utilizar las reacciones de fusión como fuente de energía, utilizando los isótopos pesados del hidrógeno, extraídos a partir del agua marina. De hecho, los mares proveerán a largo plazo todo lo que la humanidad pueda necesitar en cuestión de alimento, agua, combustible y minerales.

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