El petróleo, el
carbón, etc., son combustibles cada vez más codiciados y escasos. Sin embargo,
hasta ahora no ha sido patente una preocupación por los problemas que puedan
surgir a causa de la desaparición de los combustibles tradicionales. Sin duda,
esto es debido a que muy poca gente tiene conciencia de lo inminente de estos
problemas. Incluso cuando ya sean evidentes, muchas veces se da por hecho que
los especialistas encontrarán el modo de resolverlo.
Es
muy posible que esta última suposición sea correcta. Es tarea de los ingenieros
prever las necesidades materiales de la humanidad y algunos están ya
interesándose en los métodos para hacerlo. Pero hay que resaltar que queda ya
poco tiempo para evitar tener añadir a la lista de elementos escasos otro más:
la de energía, que traería consigo miseria, injusticia y desencanto.
La aparición de la
energía nuclear como fuente de energía sin duda ha cambiado el panorama. Con la
ayuda de ésta, la crisis general se podría aplazar lo suficiente como para
desarrollar la utilización de un reactor de fusión. De ser así, se habrá
acabado con la falta de energía por un período indefinidamente largo.
Si bien esta solución
parece ser la única posible a largo plazo, no satisfará a todo el mundo. Va a
incrementar la actual tendencia a generar energía a gran escala en
emplazamientos centralizados transmitiéndola a los usuarios en forma de
electricidad. Sólo las naciones ricas podrán invertir en investigación y en la
fabricación de los equipos básicos necesarios, así como en su alto coste de
transporte. Las naciones pobres no serán capaces de igualar esta inversión y el
distanciamiento económico que actualmente divide al mundo continuará
aumentando.
Hay que destacar que
se han hecho diversos estudios de hasta qué punto podemos utilizar la energía
que nos proporciona la radiación solar y las mareas (y sus manifestaciones en
el viento y el caudal de los ríos).
En el caso de la
utilización de la radiación solar, hay que decir ésta es demasiado difusa y variable
para poder hacer frente a la producción de energía a gran escala, si bien puede
proporcionar toda la energía que el mundo necesita. Además, para pequeñas
demandas locales es una alternativa interesante y los diversos métodos para
transformarla son posibles en la actualidad.