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Entre
las energías renovables, la eólica destaca por ser una energía limpia e
inagotable que permite un gran desarrollo como recurso endógeno en
aquellas áreas que cuentan con el potencial necesario para su aplicación.
Su aprovechamiento implica el empleo de aeroturbinas, que pueden ser de
muy diversos tamaños y potencias, y que pueden instalarse individual o
colectivamente.
De
forma simplificada, toda instalación eólica consta de diversos equipos
que transforman la energía contenida en el viento en energía disponible,
normalmente eléctrica o mecánica, según se empleen aerogeneradores o
aerobombas respectivamente. Generalmente, estas instalaciones cuentan con
un centro de transformación y conexión a red, en el caso de los
aerogeneradores para producción eléctrica, o con un pozo de succión,
bomba de desplazamiento positivo y depósito regulador, en el caso de las
aerobombas para producción de energía mecánica.
En
último término, el tipo de instalación depende de las necesidades energéticas
del usuario, del potencial eólico del emplazamiento y de la
disponibilidad de terrenos para satisfacer las necesidades energéticas.
Se
distinguen principalmente dos tipos de instalaciones:
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Instalaciones
conectadas a la red eléctrica:
Son parques eólicos de dimensión variable conectados en alta tensión a
la red eléctrica o bien son instalaciones menores con un aerogenerador de
media potencia conectado en media tensión. |
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Instalaciones
no conectadas a la red eléctrica:
Suelen ser de pequeña potencia. Su servicio es el bombeo o electrificación
de viviendas aisladas, bien por sí mismas o acompañadas de otros
sistemas (fotovoltaicos o diesel). |

Parque
eólico de Tarifa
Conocer
los recursos eólicos de un país es imprescindible para estimar la energía
producible mediante aerogeneradores. La evaluación de esta energía
producible es compleja e implica calcular la energía que sería capaz de
generar el viento en su movimiento entre centros de altas y bajas
presiones (potencial eólico bruto o teórico), lo que supone contar con
datos relativos a velocidades y frecuencias de vientos y direcciones
predominantes.
En
España la primera información sistematizada relativa a mediciones eólicas
procede de los años cincuenta a través de una prospección llevada a
cabo por la ya no existente Comisión Nacional de Energías Especiales.
Otras mediciones posteriores han proporcionado una muy valiosa información
que ha quedado reflejada en documentos como el Mapa Eólico Nacional, el
Atlas eólico de Cataluña o las Condiciones del Viento en el País Vasco.
En
España existen cinco zonas con un potencial eólico importante: Galicia,
Valle del Ebro, Zona del Estrecho de Gibraltar, Cataluña y Canarias. A
continuación, se recogen las velocidades anuales medias y frecuencias en
las direcciones predominantes medidas en puntos representativos de estas
áreas:
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Zona
noroeste: vientos alternativamente del tercer y cuarto cuadrante originan
altas velocidades. |
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Valle
del Ebro: predomina el "Cierzo" de dirección oeste-noroeste,
especialmente en otoño e invierno. |
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Zona
del Estrecho de Gibraltar: los vientos de dirección Este y Oeste son muy
frecuentes y fuertes. |
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Extremo
nordeste: es alcanzado por la "Tramontana", que sopla con gran
fuerza y frecuencia, con componente norte. |
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Islas
Canarias: debido a la regularidad de los Alisios, se consiguen importantes
velocidades medias muy estables. |
A
pesar de la importancia de la información mencionada en los párrafos
anteriores, la explotación comercial de las instalaciones eólicas
implica un mayor conocimiento de las áreas concretas en las que se
invertirá en instalaciones eólicas. Hay que calcular el potencial eólico
bruto de la zona. La energía eólica no se puede aprovechar en su
totalidad debido a:
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Criterios
de ocupación del suelo. |
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Velocidades
de viento menores o mayores que los límites de explotación de los
aerogeneradores. |
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Afectación
de la orografía de los emplazamientos. |
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Rendimientos
aerodinámicos, mecánicos y eléctricos. |
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Imposibilidad
de construir instalaciones en algunas zonas por motivos técnico-económicos. |
Si
al potencial teórico se le descuenta la energía perdida por las causas
citadas, se obtiene el potencial aprovechable.
En
la tabla siguiente se recoge una valoración de este potencial, para lo
que se ha clasificado el territorio nacional en cinco tipos de zonas eólicas
referidas a las horas anuales durante las que un aerogenerador estaría
suministrando energía a distintas potencias, según su curva de
funcionamiento. Se ha supuesto una velocidad del viento de 5 m/s, como
habitual para el arranque del aerogenerador.
Zonas
con potencial tipo A
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Con
potencial muy alto y con velocidades del viento por encima de 5 m/s
durante más de 5.250 h/año.
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Zonas
con potencial tipo B
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Con
potencial alto y con velocidades del viento superior a 5 m/s durante
4.380 a 5.250 h/año.
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Zonas
con potencial tipo C
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Con
potencial medio, al contar con viento superior a 5 m/s durante 3.500
a 4.380 h/año.
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Zonas
con potencial tipo D
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Con
potencial medio-bajo. En estos emplazamientos el viento superior a 5
m/s está disponible durante 2.600 a 3.500 h/año.
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Zonas
con potencial tipo E
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De
bajo potencial pero con posibilidades de aprovechamiento no
industrial. Las horas de viento útil superior a 5 m/s estarían
situadas entre 1.750 y 2.600 h/año.
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Es
interesante añadir a la definición de zonas anteriormente presentada el
potencial energético que previsiblemente le corresponde; es decir, la
energía generable al año por kW de potencia instalado.
Potencial
energético (kWh/kW)
Zona
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Previsión
mínima
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Previsión
máxima
|
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A
|
3.100
|
4.750
|
B
|
1.820
|
3.200
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C
|
1.250
|
2.480
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D
|
700
|
1.750
|
E
|
350
|
1.060
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Así,
en España, el potencial energético de origen eólico ofrece buenas
posibilidades, existiendo zonas que presentan un alto potencial energético
y en las que es posible y deseable la implantación de grandes
instalaciones. Asimismo, la instalación de máquinas aisladas de pequeña
potencia es posible en multitud de emplazamientos. |