La Tierra
posee una enorme cantidad de energía en su
interior. Una muestra de ellos lo constituyen, por ejemplo, los volcanes o los
géiseres.

Son diversas las teorías que tratan de explicar las elevadas
temperaturas del interior de la Tierra. Unas sostienen que se debe a las enormes
presiones existentes bajo la corteza terrestre. Otras suponen que tienen su
origen en determinados procesos radiactivos internos. Por último, hay una
teoría que lo atribuye a la materia incandescente que formó el planeta.
Múltiples investigaciones científicas realizadas en diferentes puntos de
la superficie terrestre han demostrado que, por término medio, la temperatura
interior de la Tierra aumenta 3ºC cada 100 metros de profundidad. Este aumento
de temperatura por unidad de profundidad es denominado gradiente geotérmico.
Se supone que variará cuando alcancen grandes profundidades, ya que en
el centro de la Tierra se superarían los 20.000ºC, cuando en realidad se ha
calculado que es, aproximadamente, de 6.000ºC.
La forma más generalizada de explotarla, a excepción de fuentes y baños
termales, consiste en perforar dos pozos, uno de extracción y otro de
inyección. En el caso de que la zona esté atravesada por un acuífero se extrae
el agua caliente o el vapor, éste se utiliza en redes de calefacción y se vuelve
a inyectar. En el otro caso se utiliza en turbinas de generación de
electricidad. En el caso de no disponer de un acuífero, se suele proceder a la
fragmentación de las rocas calientes y a la inyección de algún fluido.
En general, es difícil aprovechar la energía
térmica. Sin embargo, existen puntos en el planeta en los que se producen
anomalías geotérmicas, dando lugar a gradientes de temperatura de entre 100 y
200ºC por kilómetro. Es en estos puntos donde se puede aprovechar esta energía.
Tipos:
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Hidrotérmicos:
Tienen en su interior de forma natural el fluido caloportador, generalmente
agua en estado
líquido o en vapor, dependiendo de la presión y temperatura. Suelen encontrarse
en profundidades comprendidas entre 1 y 10 km. |
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Geopresurizados:
Son similares a los hidrotérmicos pero a una mayor profundidad, encontrándose
el fluido caloportador a una mayor presión, unos 1000 bares y entre 100 y
200ºC, con un alto grado de salinidad, generalmente acompañados de bolsas de gas
y minerales
disueltos. |
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De roca
caliente: Son formaciones rocosas impermeables y una temperatura entre 100 y
300ºC, próximas a bolsas magmáticas. |
