En
el siglo XX se produjo un aumento espectacular y sin precedentes en el número
de habitantes, mereciendo con justicia el calificativo de "explosión de
población". En el gráfico recogido a continuación se muestran unos
cálculos de la población mundial total hasta finales de este siglo. Se cree
que hasta el siglo XV, y durante más de mil años, la población total se
mantuvo en unos 300 millones de habitantes. La transformación que comienza en
dicho siglo se acelera hasta que en el siglo XX el aumento tiene el aspecto de
una explosión incontrolada.
Entre
1400 y 1900, el ritmo de aumento creció lentamente a partir de casi cero hasta
un 0,75% al año. En la actualidad sin embargo, estamos aumentando a una
velocidad de casi un 2% al año. Si este crecimiento se mantiene, la población
total del mundo se duplicará. Para mantener la situación actual se tendrían
que doblar la producción de alimentos, la extracción de materias primas y la
fabricación de bienes de consumo.

Crecimiento de la población mundial,
1400-2000
Se
calcula que una población con una distribución de edades estable y sin ningún
control especial, producirá entre 40 y 60 nacimientos al año por cada mil
habitantes. Para que la población se mantuviese constante, el número de
defunciones anuales tendría que igualar esta cifra. Con una tasa media de
mortandad de 40 por mil, la vida media de los individuos sería 1.000/40, es
decir, 25 años. Durante siglos, parece ser que la tasa de nacimientos y vida
media se mantuvo no muy lejos de estos valores en la mayor parte del mundo, y el
crecimiento de la población era, por tanto, lento. Sin embargo, el hombre es
capaz, en potencia, de vivir alrededor de cien años.
En
los países desarrollados, los adelantos en higiene y en medicina han ocasionado
una caída gradual en la tasa de mortandad al tiempo que se ha producido una
ampliación de la esperanza de vida. Asimismo, la tasa de nacimientos en estos
países ha disminuido hasta un valor en torno al 16 por mil, de forma que la
población sigue aumentando despacio.
La
disminución en la tasa de natalidad en la Europa occidental ha sido lenta y
estable, en parte porque la reducción de la mortalidad infantil hace
innecesario tener muchos hijos para mantener la continuidad de la familia.
Además, ciertos cambios sociales hacen incompatible tener una familia grande
con disfrutar de un nivel de vida aceptable. Se ha hallado asimismo que algunas
poblaciones animales limitan su expansión cuando su densidad se hace excesiva.
La población tiende en estos casos a seguir la curva en forma de S, llamada por
el matemático belga Verhulst (1838), logística y
representada en la siguiente figura. Los seres humanos no han de seguir
necesariamente una conducta similar, pero parece razonable suponer que las
presiones de las próximas décadas ocasionen una disminución en la tasa de
crecimiento.

La curva
logística de Verhulst
La
curva logística es antisimétrica. En ella el último valor al que tiende la
población es el doble del valor en el punto de pendiente máxima. Se puede
suponer que la población mundial seguirá esta curva y que la población no
llegará a mantenerse estable hasta que no haya alcanzado al menos la cifra de
10.000 millones. Sin embargo, son muchos los que temen que no se alcance esa
estabilidad, siendo sustituida por un período de grandes fluctuaciones con
momentos de valores máximos mayores que las estimaciones seguidos por momentos
de rápidas caídas.