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     08/09/2008

 

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LA POBLACIÓN HUMANA

En el siglo XX se produjo un aumento espectacular y sin precedentes en el número de habitantes, mereciendo con justicia el calificativo de "explosión de población". En el gráfico recogido a continuación se muestran unos cálculos de la población mundial total hasta finales de este siglo. Se cree que hasta el siglo XV, y durante más de mil años, la población total se mantuvo en unos 300 millones de habitantes. La transformación que comienza en dicho siglo se acelera hasta que en el siglo XX el aumento tiene el aspecto de una explosión incontrolada.

Entre 1400 y 1900, el ritmo de aumento creció lentamente a partir de casi cero hasta un 0,75% al año. En la actualidad sin embargo, estamos aumentando a una velocidad de casi un 2% al año. Si este crecimiento se mantiene, la población total del mundo se duplicará. Para mantener la situación actual se tendrían que doblar la producción de alimentos, la extracción de materias primas y la fabricación de bienes de consumo.

Crecimiento de la población mundial, 1400-2000

Se calcula que una población con una distribución de edades estable y sin ningún control especial, producirá entre 40 y 60 nacimientos al año por cada mil habitantes. Para que la población se mantuviese constante, el número de defunciones anuales tendría que igualar esta cifra. Con una tasa media de mortandad de 40 por mil, la vida media de los individuos sería 1.000/40, es decir, 25 años. Durante siglos, parece ser que la tasa de nacimientos y vida media se mantuvo no muy lejos de estos valores en la mayor parte del mundo, y el crecimiento de la población era, por tanto, lento. Sin embargo, el hombre es capaz, en potencia, de vivir alrededor de cien años. 

En los países desarrollados, los adelantos en higiene y en medicina han ocasionado una caída gradual en la tasa de mortandad al tiempo que se ha producido una ampliación de la esperanza de vida. Asimismo, la tasa de nacimientos en estos países ha disminuido hasta un valor en torno al 16 por mil, de forma que la población sigue aumentando despacio. 

La disminución en la tasa de natalidad en la Europa occidental ha sido lenta y estable, en parte porque la reducción de la mortalidad infantil hace innecesario tener muchos hijos para mantener la continuidad de la familia. Además, ciertos cambios sociales hacen incompatible tener una familia grande con disfrutar de un nivel de vida aceptable. Se ha hallado asimismo que algunas poblaciones animales limitan su expansión cuando su densidad se hace excesiva. La población tiende en estos casos a seguir la curva en forma de S, llamada por el matemático belga Verhulst (1838), logística y representada en la siguiente figura. Los seres humanos no han de seguir necesariamente una conducta similar, pero parece razonable suponer que las presiones de las próximas décadas ocasionen una disminución en la tasa de crecimiento.

La curva logística de Verhulst

La curva logística es antisimétrica. En ella el último valor al que tiende la población es el doble del valor en el punto de pendiente máxima. Se puede suponer que la población mundial seguirá esta curva y que la población no llegará a mantenerse estable hasta que no haya alcanzado al menos la cifra de 10.000 millones. Sin embargo, son muchos los que temen que no se alcance esa estabilidad, siendo sustituida por un período de grandes fluctuaciones con momentos de valores máximos mayores que las estimaciones seguidos por momentos de rápidas caídas.

 

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